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Denuncia por Persecución Psicológica por Causa de Pensamiento Religioso

Publicado por en 18/07/2016 – 12:48

Exponemos a continuación la parte final del escrito «DENUNCIA POR PERSECUCIÓN PSICOLÓGICA POR CAUSA DE LA RELIGIÓN» de 127 páginas de Jesús del Pino Marín

                                 

                                   DENUNCIA A LA SEGURIDAD SOCIAL

En un lapso de 10 años, he sido ingresado en 6 ocasiones en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario Príncipe de Asturias (Alcalá de Henares). Habiendo pasado como uno más entre tantos por esta Unidad, desde un principio he podido intuir por mis circunstancias, que he sido internado en estas estancias oscuras, para poder observar y experimentar en primera persona el sufrimiento, el dolor y la opresión de cientos de personas que han pasado por esta planta durante mis ingresos, tal como si fuese un inspector, pero desde el anonimato.

Asalto ProfanoYa desde un principio, tuve plena consciencia de lo equivocados que han estado en mi caso los psiquiatras que me han tratado. Tan convencido he estado de ello, que he tenido la luz, la fuerza y el tiempo necesario, como para poder elaborar un documento de más de 140 páginas, en el que denuncio en mi caso con toda libertad, la persecución que he padecido hasta el momento por causa de la religión. Este documento consta de una introducción, un testimonio autobiográfico, donde cuento mis pecados o humillaciones, junto a los dones y gracias que Dios inmerecidamente me ha dado. A su vez, he tenido el valor de poner a la luz todos los informes psiquiátricos e informes clínicos, entre otros, de los cuales he podido cuestionar y desmentir con suma facilidad. Este documento concluye con unas palabras que ponen de manifiesto mi deseo de haberles perdonado de corazón, en primer lugar a mi familia, por haberme ingresado, sin haber tenido nunca una causa mayor que justificase estos ingresos, a mi psiquiatra, sí como las personas que trabajan en esta Unidad, los cuales me han retenido durante tanto tiempo e incluso me han llegado a martirizar químicamente, expropiándome de esta manera de todo derecho y libertad.

Este documento de libre descarga a disposición de cualquier persona, desde la página web que administro, es un testimonio cristiano, que quizá no es apto para personas sensibles, en el que cuenta en primer lugar mis humillaciones y finalmente manifiesta mi deseo de perdonarles. Tengo la necesidad de perdonarles por lo que han hecho conmigo, aunque en este último ingreso, por amor al prójimo, fijo mi mirada en todas las criaturas débiles e inocentes que han pasado por esta “Unidad de Salud Mental”, para poder denunciar ahora las irregularidades observadas a las autoridades competentes. Esta Unidad en verdad es un lugar de sometimiento, que por medio de la fuerza y el miedo se trata de lavar el cerebro a las personas, para convencerlas, en primer lugar de que son enfermos mentales o que están mal, un lugar en el que se termina de anular el carácter y la personalidad de las personas. El aislamiento radical de casi toda clase de distracción, es una experiencia que nos induce a tener más pensamientos malos que buenos.

Aún poniendo en primer lugar de manifiesto mi deseo de haberles perdonado, quisiera servirme de mi propia experiencia, para poder denunciar lo que hacen y han estado haciendo con otras muchas personas durante estos años, poniéndome como ejemplo. En mi caso, me han estado engañando durante 10 años, tratando de convencerme de que el trastorno bipolar que personalmente dicen que padezco, es una enfermedad, cuando este trastorno, ni ningún otro, está demostrado científicamente aún que sea una enfermedad mental.

 Más grave aún se puede decir en mi caso, cuando también han mentido a mi familia, sin ningún tipo de pudor y cuando por causa de esta enfermedad ficticia, tampoco he podido tener la oportunidad de haber sido sacerdote en el año 2009.

Tengo plena seguridad de que servidor es solo uno de los miles de pacientes de los muchos psiquiatras que no han obrado con transparencia en sus informes, diciendo en mí caso que soy un enfermo, con el fin último de poder obligarme a tomar una “medicación” o de generar un gasto. De hecho nos podríamos preguntar que, si mi trastorno, así como cualquier otro trastorno que aún no está demostrado que pueda llegar a ser una enfermedad, si no existen pruebas que la justifiquen ¿Por qué razón nos obligan a medicarnos? Como ya he dicho, les perdono por todos los estragos ocasionados en estos diez años, aunque no puedo perdonar lo que han hecho con otras muchas personas, con las cuales han tenido un trato semejante, hasta que todos estos profesionales de la medicina que no han obrado con transparencia, puedan llegar a pagar todas sus responsabilidades.

La intención más importante de querer denunciar esta falta de transparencia en los Tribunales de Justicia, será para que muchos conozcan esta grave corrupción que se está dando en los psiquiátricos, por la cual muchas personas sufren innecesariamente. Estoy seguro que esta falta de transparencia, podrá ayudar a muchos hombres ingenuos, para que se den cuenta que en verdad, estas personas no nos hacen el bien que muchos creen. Además, con esta falta de transparencia, se debe saber que esto que se vive en esta Unidad de sometimiento, es solo un negocio más, aunque como en toda regla se debe de decir que se salvan algunas excepciones, en el que algunas ocasiones pueden llegar a ser objeto de ayuda.

Si los psiquiatras tuviesen la suficiente madurez humana y espiritual y hubiese menos distancia en los despachos para poder mirar a los ojos de los pacientes, en primer lugar se darían cuenta de que muchos de ellos son personas especiales y sensibles. Si además supiesen mirar al corazón de los hombres, se darían cuenta que estas personas doblemente atormentadas y castigadas, somos como niños, muchos de los cuales tenemos dones, que desgraciadamente son mal interpretados como enfermedades. Los psiquiatras son también como niños, aunque el daño y la perversidad se da en ellos, cuando tienen esa falta de humildad, que les hace creerse mayores. Estos médicos desgraciadamente ignoran que la mente es un inmenso misterio y creyendo que pueden parcelarla o comprender toda su actividad, terminan reduciendo este misterio bajo el dominio forzoso de la ingesta de ciertas substancias químicas.

Ahora que podemos saber que muchos de nosotros no somos enfermos, a pesar de haber sido tratados como tal, eso que llaman trastorno, es algo que viene a ser muy subjetivo o cuestionable, es al fin de al cabo una idea de las muchas que se pueden poner muy en duda. Debemos de tener claro que, nadie, por mucha carrera o experiencia que tenga, puede tener el monopolio de la percepción de la realidad, por tanto, ninguna persona debe de tener autoridad como para poder secuestrar la voluntad de otra persona, a no ser que esta trate de atentar contra su propia vida o pueda ser extremadamente violenta con otras personas.

Una vez expuesta la causa de mi denuncia a las autoridades competentes, quisiera hacer constar que mi intención no es la de hacer ningún estrago a esta Unidad, ni a ninguna persona empleada en ella. Si tengo el valor y el coraje de denunciar estos hechos, es porque gracias a Dios, tengo la suficiente madurez como para ser consciente de que esta Unidad, así como otras muchas más en España, se precisa urgentemente por el bien de todos, que se pueda abrir o estimular con este tipo de denuncias, un diálogo interdisciplinar entre la psicología, la psiquiatría y la espiritualidad.